¿Quién ha ganado en Francia?
No ha ganado Sarkozy y ese dato es muy importante. Ha ganado Hollande con un discurso más orientado hacia políticas de izquierda y después de que el Partido Socialista haya purgado sus penas políticas desde 1995. NO ha ganado la izquierda en términos electorales. Si sumamos los votos de la derecha (incluidos, claro, los del Frente Nacional) suman casi un 55% frente al 45% de los votos de izquierda. Pero el hecho de que no esté asegurada la victoria de Sarkozy en la segunda vuelta y que las encuestas den hoy como seguro vencedor a Hollande es un dato igualmente relevante. Dice que la lectura de la crisis se interpreta en varias claves que condicionan el voto: en el eje izquierda-derecha, pero también en el eje sistema-antisistema. Las elecciones en varios paises vienen expresando este hartazgo de la política y la emergencia en algunos lugares y clara consolidación en otros, de opciones abiertamente antisistema que impugnan la política tradicional. En su inmensa mayoría estos partidos son organizaciones filofascistas o populistas de derecha. Su discurso sigue el guión del Tea Party que ha construido alrededor de la confrontación (supuesta) con la "política profesional" una seña de identidad.
Es un rasgo preocupante de una situación de emergencia. La lógica de este discurso es claramente xenófoba, antiliberal en lo moral y científico, pero claramente neoliberal en lo económico, es conservadora en lo institucional, porque reclama un papel activo del estado, pero muy orientado a garantizar las operaciones del mercado y a "restituir" los valores perdidos. Recordemos que la derecha más talibanizada orienta la explicación de la crisis en términos de crisis de valores morales.
Frente a este dominio del sentido común neocon, la izquierda gana posiciones pero en un escenario de crisis sistémica del capitalismo quien se hace con la representación de lo "alternativo" no somos nosotros. Por diferentes razones seguimos sin ser vistos como una alternativa al sistema.
El caso de Mélenchon en Francia es muy indicativo. Sin duda, el Frente de Izquierdas ha recuperado la ilusión y la esperanza en un "camino en la izquierda", pero, hasta el momento, esa esperanza sigue siendo eso, una esperanza. Puede argumentarse que el camino de esta candidatura trasciende estas elecciones y está pensando en las legislativas próximas. Es una buena perspectiva. Pero el tiempo pasa, las esperanzas de hoy se difieren a un mañana que no tiene que ser porque mejor que hoy. El deterioro de la situación, el crecimiento de la anomía no hará más factible el avance de la izquierda alternativa, sino menos probable.
Es momento para pensar en la situación de emergencia democrática que estamos viviendo y pensar en términos de alternativa general a lo que se avecina. Le Pen ha conseguido el 18,12% de los votos, pero su discurso es, cada vez, menos distinguible del de Sarkozy o al revés, tanto da. Esta es su victoria y nuestra urgencia.
Profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid Blog de opinión política, social y cultural.
lunes, 23 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
Un gran día el 29M: ¿y ahora qué?
La portada de La Razón del día de la Huelga General debe ser considerada como un icono del talibanismo político de los neocon en nuestro país, un ejemplo de la desmesura y ausencia de contención de esta derecha dispuesta a todo: una bandera de España que ocupaba todo el fondo del periódico y un titular sobreimpreso: Hoy, trabaja por España. Un llamamiento desesperado a los propios para arropar su ausencia de argumentos en un patriotismo de pandereta, un sofisma para incautos que establece una triangulación virtuosa entre: hay algo hay que hacer; esto es lo único que se puede hacer y el que se opone no quiere a nuestro país. Hoy mismo -día 30M- la presidenta de la Comunidad de Madrid, la única e irrepetible Esperanza Aguirre, volvía a repetir este argumento, insistiendo en la condición antipatriótica de los sindicalistas. La señora Cospedal ha insistido en cosa similar durante las jornadas previas a la convocatoria de paro general.
El ejército mediático de palanganeros y mamporreros que les apoyan, jalean y condicionan ha esgrimido eso como argumento central acompañado de algo mucho más preocupante: la protesta es ilegal. No tengais dudas, en adelante viviremos con más intensidad los empeños por criminalizar la protesta. Por eso era tan importante que el saldo de ayer fuera positivo en el eje de la violencia y por eso hay que lamentar lo de Barcelona y dudar, seriamente, de para quién trabajan los tuercebotas que quemaron contenedores y comercios.
Pero el asunto sustantivo es el otro: el camino de la criminalización de la protesta. En breve se nos dirá que somos como los de la kale borroka y que merecemos la misma suerte o similar. Frente a la obvia incapacidad para defender con racionalidad y argumentativamente la contrarreforma laboral, el slogan del patriotismo divide simplificadamente al país en dos mitades: los que están conmigo son patriotas, los que están contra mí son antipatriotas. Y ya se sabe que el antipatriotismo es la peor de las traiciones, aquella que justifica no tener piedad ni conmiseración.
Parte del éxito de la Huelga de ayer consistió en que parte de la ciudadanía consideró una obligación cívica participar. Ha calado la idea-fuerza de que esta reforma laboral y los recortes brutales del gobierno Rajoy son una estrategia para destruir el estado de bienestar, aprovechando la coyuntura, y quitarnos todos nuestros derechos.
Son también un ataque sin sentido y sin objeto a la democracia y a la participación política. La reforma laboral altera de tal manera el equilibrio de poder en el mundo del trabajo, que destruye esta institución como impulsora de ciudadanía política. Alrededor de la atribución de derechos y la protección de los trabajadores, a partir de la existencia de sindicatos y partidos de izquierda, se ha organizado una parte de la modernidad occidental. El derribo y achatarramiento de la institución del trabajo es un ataque con nocturnidad y alevosía a uno de los mecanismos más potentes en la construcción de ciudadanía política y democracia en nuestra civilización.
Creo que las centrales sindicales se merecían este éxito. Pero se equivocarían los sindicatos si creyesen que la gestión de los meses por venir les corresponde a ellos en exclusiva. Creo, también, que se equivoca el 15M buscando estrategias de diferenciación para mantener una singularidad que ya tienen reservada en los anales de la acción social. Pero se equivocarían más si se pensasen al margen de la gestión del éxito de ayer.
Es momento para que desde quien pueda -sindicatos y otros (15M, por ejemplo)- se convoque un encuentro social para diseñar una estrategia de conflicto y propuesta que interese a toda la sociedad. La hoja de ruta debe ser, desde ahora mismo, compartida con generosidad. Desde la responsabilidad que como institución cada cual tenga, pero con la convicción de que nos jugamos nuestra convivencia y una salud razonable para nuestras democracias.
En la izquierda alternativa, alguien debería ver la oportunidad para abrir todas las puertas y poner todas las energías en un proceso constituyente que caminase en paralelo al Encuentro social. Es momento para mirar con perspectiva. El caminante que solo tiene ojos para las pisadas en el camino, simplemente, no sabe a donde va.
El ejército mediático de palanganeros y mamporreros que les apoyan, jalean y condicionan ha esgrimido eso como argumento central acompañado de algo mucho más preocupante: la protesta es ilegal. No tengais dudas, en adelante viviremos con más intensidad los empeños por criminalizar la protesta. Por eso era tan importante que el saldo de ayer fuera positivo en el eje de la violencia y por eso hay que lamentar lo de Barcelona y dudar, seriamente, de para quién trabajan los tuercebotas que quemaron contenedores y comercios.
Pero el asunto sustantivo es el otro: el camino de la criminalización de la protesta. En breve se nos dirá que somos como los de la kale borroka y que merecemos la misma suerte o similar. Frente a la obvia incapacidad para defender con racionalidad y argumentativamente la contrarreforma laboral, el slogan del patriotismo divide simplificadamente al país en dos mitades: los que están conmigo son patriotas, los que están contra mí son antipatriotas. Y ya se sabe que el antipatriotismo es la peor de las traiciones, aquella que justifica no tener piedad ni conmiseración.
Parte del éxito de la Huelga de ayer consistió en que parte de la ciudadanía consideró una obligación cívica participar. Ha calado la idea-fuerza de que esta reforma laboral y los recortes brutales del gobierno Rajoy son una estrategia para destruir el estado de bienestar, aprovechando la coyuntura, y quitarnos todos nuestros derechos.
Son también un ataque sin sentido y sin objeto a la democracia y a la participación política. La reforma laboral altera de tal manera el equilibrio de poder en el mundo del trabajo, que destruye esta institución como impulsora de ciudadanía política. Alrededor de la atribución de derechos y la protección de los trabajadores, a partir de la existencia de sindicatos y partidos de izquierda, se ha organizado una parte de la modernidad occidental. El derribo y achatarramiento de la institución del trabajo es un ataque con nocturnidad y alevosía a uno de los mecanismos más potentes en la construcción de ciudadanía política y democracia en nuestra civilización.
Creo que las centrales sindicales se merecían este éxito. Pero se equivocarían los sindicatos si creyesen que la gestión de los meses por venir les corresponde a ellos en exclusiva. Creo, también, que se equivoca el 15M buscando estrategias de diferenciación para mantener una singularidad que ya tienen reservada en los anales de la acción social. Pero se equivocarían más si se pensasen al margen de la gestión del éxito de ayer.
Es momento para que desde quien pueda -sindicatos y otros (15M, por ejemplo)- se convoque un encuentro social para diseñar una estrategia de conflicto y propuesta que interese a toda la sociedad. La hoja de ruta debe ser, desde ahora mismo, compartida con generosidad. Desde la responsabilidad que como institución cada cual tenga, pero con la convicción de que nos jugamos nuestra convivencia y una salud razonable para nuestras democracias.
En la izquierda alternativa, alguien debería ver la oportunidad para abrir todas las puertas y poner todas las energías en un proceso constituyente que caminase en paralelo al Encuentro social. Es momento para mirar con perspectiva. El caminante que solo tiene ojos para las pisadas en el camino, simplemente, no sabe a donde va.
lunes, 20 de febrero de 2012
No son la misma mierda
Hoy día 20 de febrero publica El País en su edición de Madrid, una jugosa entrevista con la nueva delegada de gobierno en esta comunidad, Cristina Cifuentes. Uno de los titulares de la entrevista lo dice todo: "Jamás hubiera permitido la acampada en la Puerta del Sol". Una más. Por si había quien, desde la izquierda, albergaba dudas sobre lo que iba a ser el gobierno del PP, imagino que ya no las tendrá. Este es un gobierno con voluntad de aprovechar la crisis, la estupefacción de la gente y el miedo creciente a lo que pasará en el futuro (el suyo y el de los suyos), para intentar concluir la tarea iniciada con las dos legislaturas del Aznarato.
Lamentablemente, en esa tarea deconstructiva de nuestro enclenque estado del medioestar ha colaborado, con sonrojante alegría, el gobierno de Zapatero. Singularmente en su segunda legislatura.
Pero el gobierno que preside Rajoy no tiene más ataduras que los límites que ellos quieran imponerse y una cuestión de ritmos y plazos. La brutalidad de la reforma laboral parece haber sorprendido a algunos despistados, pero la agenda de "cambios" no va a detenerse. Tienen prisa, son conscientes de la conveniencia de aprovechar estos primeros años de su gobierno al calor de los vientos devastadores que vienen de Europa y que animan su velamen en este viaje a ninguna parte.
La otra agenda, esa que no afecta a lo económico y lo social no es menos devastadora que la ya referida reforma laboral: aborto, memoria histórica, educación en todos los niveles, sanidad, justicia etc... el partido del 1% actuará con convencimiento y solo se sentirá concernido si hay una oposición decidida y audaz, dispuesta a utilizar fórmulas muy diversas de ocupación del espacio público y de reivindicación.
Pero esta brutal agenda contrarreformista y sectaria marca una diferencia de calidad respecto a las actuaciones del PSOE.
El PSOE y el PP no son la misma cosa ni tienen las mismas pretensiones ni objetivos. Ni por tradición, ni por programa ambos partidos pueden presentarse como iguales. Esto no empece ni en un gramo la crítica que hay que hacer al partido socialista por su acción pública y por su inacción. Estos lodos han sido convenientemente favorecidos por las lluvias que ellos trajeron. En su acción pública no hubo ni piedad para con los sectores sociales más desfavorecidos, ni un solo gesto que permitiese percibir que había una voluntad de repartir culpas, responsabilidades y consecuencias, cuando menos.
Y no es menos cierto, aún, que la elección de Rubalcaba y ese incalificable llamamiento a hacer "oposición útil", alimenta en sectores de la izquierda la convicción de que estos seguirán en lo de siempre. Pero la base social y electoral del PSOE estaba el otro día en las manifestaciones contra la reforma laboral y su concurso es imprescindible para levantar un baluarte de resistencia y reivindicación frente a este brutal ataque.
Decir que da igual quien gobierne no es solo una manifestación de abierta ignorancia, sino una peligrosa invitación a la desesperanza de la gente a la que se les dice que no habrá nada bueno que esperar de un eventual cambio. Pero la gracia está en trabajar no para un retorno del PSOE Rubalcabista o cualquier otro, sino en propiciar un encuentro de las izquierdas sociales y políticas alternativas e invitar a esa parte del PSOE que piensa con la izquierda, a construir juntos ese camino.
Lo demás en la visión pequeñita y sectaria, de partidito que se consuela con tímidos logros que son como migajas del éxito de otros.
Estos días, leyendo a Padura y su magnífico libro, revivía esa situación de las gentes de izquierdas alucinadas por que los comunistas alemanes (empujados por Stalin), despreciaban el ascenso del nazismo y se regocijaban con su ascenso electoral. Ya sabemos como acabo aquella historia. ¿Alguien piensa que es que esta es muy diferente?
Lamentablemente, en esa tarea deconstructiva de nuestro enclenque estado del medioestar ha colaborado, con sonrojante alegría, el gobierno de Zapatero. Singularmente en su segunda legislatura.
Pero el gobierno que preside Rajoy no tiene más ataduras que los límites que ellos quieran imponerse y una cuestión de ritmos y plazos. La brutalidad de la reforma laboral parece haber sorprendido a algunos despistados, pero la agenda de "cambios" no va a detenerse. Tienen prisa, son conscientes de la conveniencia de aprovechar estos primeros años de su gobierno al calor de los vientos devastadores que vienen de Europa y que animan su velamen en este viaje a ninguna parte.
La otra agenda, esa que no afecta a lo económico y lo social no es menos devastadora que la ya referida reforma laboral: aborto, memoria histórica, educación en todos los niveles, sanidad, justicia etc... el partido del 1% actuará con convencimiento y solo se sentirá concernido si hay una oposición decidida y audaz, dispuesta a utilizar fórmulas muy diversas de ocupación del espacio público y de reivindicación.
Pero esta brutal agenda contrarreformista y sectaria marca una diferencia de calidad respecto a las actuaciones del PSOE.
El PSOE y el PP no son la misma cosa ni tienen las mismas pretensiones ni objetivos. Ni por tradición, ni por programa ambos partidos pueden presentarse como iguales. Esto no empece ni en un gramo la crítica que hay que hacer al partido socialista por su acción pública y por su inacción. Estos lodos han sido convenientemente favorecidos por las lluvias que ellos trajeron. En su acción pública no hubo ni piedad para con los sectores sociales más desfavorecidos, ni un solo gesto que permitiese percibir que había una voluntad de repartir culpas, responsabilidades y consecuencias, cuando menos.
Y no es menos cierto, aún, que la elección de Rubalcaba y ese incalificable llamamiento a hacer "oposición útil", alimenta en sectores de la izquierda la convicción de que estos seguirán en lo de siempre. Pero la base social y electoral del PSOE estaba el otro día en las manifestaciones contra la reforma laboral y su concurso es imprescindible para levantar un baluarte de resistencia y reivindicación frente a este brutal ataque.
Decir que da igual quien gobierne no es solo una manifestación de abierta ignorancia, sino una peligrosa invitación a la desesperanza de la gente a la que se les dice que no habrá nada bueno que esperar de un eventual cambio. Pero la gracia está en trabajar no para un retorno del PSOE Rubalcabista o cualquier otro, sino en propiciar un encuentro de las izquierdas sociales y políticas alternativas e invitar a esa parte del PSOE que piensa con la izquierda, a construir juntos ese camino.
Lo demás en la visión pequeñita y sectaria, de partidito que se consuela con tímidos logros que son como migajas del éxito de otros.
Estos días, leyendo a Padura y su magnífico libro, revivía esa situación de las gentes de izquierdas alucinadas por que los comunistas alemanes (empujados por Stalin), despreciaban el ascenso del nazismo y se regocijaban con su ascenso electoral. Ya sabemos como acabo aquella historia. ¿Alguien piensa que es que esta es muy diferente?
martes, 20 de diciembre de 2011
Se les entiende todo
Leído el discurso del futuro Presidente en el debate de investidura, se nos anuncian los contenidos y las formas de lo que van a ser estos cuatro años por venir. En lo que hace a la dirección política del gobierno, un estilo "soft" combinado con una presentación de las políticas públicas con la apariencia de un "saber escuchar" que genera un efecto de dulcificación sobre los contenidos de las mismas. Convendría, sin embargo, recordar que la acumulación de poder del PP le permite expresarse en varios registros diferentes: el rostro duro y agresivo del PP de Castilla la Mancha, Madrid o Baleares con una versión más amable en la dimensión estatal.
Además, parece obvio que el anuncio progresivo de las malas medidas, tiene que ver, también con cálculos electorales. Entre ellos, las próximas elecciones en Andalucía. Podría pasar que un anuncio precipitado y agresivo de recortes entorpeciese la victoria del PP en esta importante comunidad autónoma y enviase el mensaje de resistencia frente a las lógicas de desmantelamiento del estado del bienestar. Sin embargo, esta secuenciación ofrecería más garantías para acometer ese desafío con mejores garantías. En caso de confirmarse, entonces, otra victoria más del PP, la lectura sería que el país da un cheque en blanco al PP para que acometa las políticas de recortes sin más límites que su buen sentido.
Pero del discurso y el debate se deducen con meridiana claridad las líneas maestras de la acción de gobierno en lo inmediato.
Los tres ejes que vertebrarán el gobierno del PP serán: la reducción de gasto en 16.500 millones de euros, que son la guinda de una Ley de Estabilidad Presupuestaria que daría continuidad a la reforma constitucional del pasado verano. En segundo lugar, culminar el proceso de saneamiento del sector financiero, esto es, el estado al servicio de limpiar de mugre los estados contables de los bancos, incrementando, de este modo el déficit y presionando, aún más, para ulteriores reducciones de gasto público.
En tercer lugar, reformas estructurales bajo el dominio de la flexibilidad y competitividad de nuestra economía. En este rubro la estrella será la futura reforma laboral que, por lo leído, seguirá la estela de lo ya anticipado por la patronal: eliminación de la causalidad en los contratos; terminar con la dualidad del mercado laboral, precarizando todas las modalidades de contratación; generar un marco de excepciones y límites que permita a las empresas excluirse de los convenios colectivos y, con ello, reducir al mínimo la capacidad negociadora de los sindicatos; y quedará para más adelante reducciones de salario en el sector privado bajo la excusa de la competitividad. En este punto, sí hay algunas concreciones relativas a la disminución de la fiscalidad para las empresas. El asunto de los puentes y festivos, se entenderá ahora, es puro entretenimiento circense.
La lógica de la acción de gobierno será el adelgazamiento por shock del estado del bienestar e incapacitar, estructuralmente, al estado para acometer en un futuro, políticas redistributivas.
Lo peligroso y antidemocrático de la política del PP es su voluntad de crear una situación de facto que haga inviable cualquier posibilidad de apertura a otra situación. Si sus reformas se llevan a cabo con éxito, tendremos dificultades para pensar en políticas públicas con sentido reformista. En este triste legado la contribución del gobierno de Zapatero ha sido encomiable.
En fin, parte de su "prudencia" tiene que ver, también, con una cierta conciencia de que el 15M ha activado resortes de resistencia que pueden recuperarse para una situación como la que se nos avecina.
Es el momento de pensar la política a lo grande y el grupo parlamentario de IU puede, y debe, convertirse en una referencia de encuentro de la pluralidad de izquierdas que quieren resistir a la marcha triunfal de los mercados contra la democracia y las poblaciones. No se ha empezado bien, por razones de contenido y por razones estéticas. Hay tiempo para enmendar. Veremos.
Además, parece obvio que el anuncio progresivo de las malas medidas, tiene que ver, también con cálculos electorales. Entre ellos, las próximas elecciones en Andalucía. Podría pasar que un anuncio precipitado y agresivo de recortes entorpeciese la victoria del PP en esta importante comunidad autónoma y enviase el mensaje de resistencia frente a las lógicas de desmantelamiento del estado del bienestar. Sin embargo, esta secuenciación ofrecería más garantías para acometer ese desafío con mejores garantías. En caso de confirmarse, entonces, otra victoria más del PP, la lectura sería que el país da un cheque en blanco al PP para que acometa las políticas de recortes sin más límites que su buen sentido.
Pero del discurso y el debate se deducen con meridiana claridad las líneas maestras de la acción de gobierno en lo inmediato.
Los tres ejes que vertebrarán el gobierno del PP serán: la reducción de gasto en 16.500 millones de euros, que son la guinda de una Ley de Estabilidad Presupuestaria que daría continuidad a la reforma constitucional del pasado verano. En segundo lugar, culminar el proceso de saneamiento del sector financiero, esto es, el estado al servicio de limpiar de mugre los estados contables de los bancos, incrementando, de este modo el déficit y presionando, aún más, para ulteriores reducciones de gasto público.
En tercer lugar, reformas estructurales bajo el dominio de la flexibilidad y competitividad de nuestra economía. En este rubro la estrella será la futura reforma laboral que, por lo leído, seguirá la estela de lo ya anticipado por la patronal: eliminación de la causalidad en los contratos; terminar con la dualidad del mercado laboral, precarizando todas las modalidades de contratación; generar un marco de excepciones y límites que permita a las empresas excluirse de los convenios colectivos y, con ello, reducir al mínimo la capacidad negociadora de los sindicatos; y quedará para más adelante reducciones de salario en el sector privado bajo la excusa de la competitividad. En este punto, sí hay algunas concreciones relativas a la disminución de la fiscalidad para las empresas. El asunto de los puentes y festivos, se entenderá ahora, es puro entretenimiento circense.
La lógica de la acción de gobierno será el adelgazamiento por shock del estado del bienestar e incapacitar, estructuralmente, al estado para acometer en un futuro, políticas redistributivas.
Lo peligroso y antidemocrático de la política del PP es su voluntad de crear una situación de facto que haga inviable cualquier posibilidad de apertura a otra situación. Si sus reformas se llevan a cabo con éxito, tendremos dificultades para pensar en políticas públicas con sentido reformista. En este triste legado la contribución del gobierno de Zapatero ha sido encomiable.
En fin, parte de su "prudencia" tiene que ver, también, con una cierta conciencia de que el 15M ha activado resortes de resistencia que pueden recuperarse para una situación como la que se nos avecina.
Es el momento de pensar la política a lo grande y el grupo parlamentario de IU puede, y debe, convertirse en una referencia de encuentro de la pluralidad de izquierdas que quieren resistir a la marcha triunfal de los mercados contra la democracia y las poblaciones. No se ha empezado bien, por razones de contenido y por razones estéticas. Hay tiempo para enmendar. Veremos.
lunes, 1 de agosto de 2011
artículo en Sin Permiso
os adjunto link con artículo aparecido hoy en Sin Permiso
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4337
saludos
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4337
saludos
lunes, 27 de junio de 2011
Una salida para IU Extremadura
El pulsómetro de la Cadena Ser de hoy confirma las peores sospechas: IU se desinfla como alternativa por la izquierda a la caída del PSOE. Naturalmente, aún queda mucho partido y lo sustancial sería mirar hacia arriba y comprender que este proyecto -en su actual formato- ha agotado sus posibilidades de representación de la izquierda alternativa en el conjunto del estado. Eso no es ninguna novedad, era la conclusión compartida de la pasada Asamblea y es la certeza que puso en marcha el proceso -fallido y abortado- de refundación. Hoy debe seguir siendo visto como una nueva ventana de oportunidades. Es más que temerario seguir alimentando la idea de que más de lo mismo nos elevará hasta las más altas cumbres electorales. Esa predicción, simplemente, está completamente desenfocada. Sería imprescindible un acto de generosidad política para reinventarse este proyecto y tener oportunidades electorales. No ya como IU, solo, sino dentro de un paraguas de propuestas e iniciativas sociales y políticas que visibilizasen que este proyecto está entendiendo lo que está pasando en la calle. Atrincherados/as en estas siglas no hay salida.
Y esto viene a cuento a propósito de la gestión del conflicto con IU Extremadura. Por mi parte ya he dicho que lo ocurrido allí es un gravísimo error, fruto de circunstancias explicables desde lo propio y desde lo ajeno. Así es que sentada la posición de que sería imprescindible hacer allí otra cosa, lo que tendría aún menos sentido sería entrar en una perspectiva de conflicto creciente con esa organización. Resolver un problema político con tantas aristas a través de una vía punitiva es un error aún mayor que el que van a cometer los compañeros/as extremeños. La perspectiva, desde una consideración pública y mediática, es escalofriante: teniendo en cuenta los procedimientos garantistas en los estatutos de IU, el proceso de expulsión puede durar tres o cuatro meses. Es decir, tres o cuatro meses más con este conflicto aireado en el espacio público. Demoledor.
Mi sugerencia: que la comisión lleve una hoja de ruta con propuestas políticas para presentar en el Parlamento extremeño en los próximos meses. Unas propuestas inequívocamente de izquierdas y comprometidas que pongan de relieve la realidad del "giro al centro" del PP en Extremadura y, también, la voluntad de cambio del PSOE y su compromiso con los más en esa región.
Si ese compromiso es alcanzable se habrá respetado la voluntad de la federación sin contrariar, en exceso, la política federal. Se abrirá la puerta a un escenario diferente, más complejo y menos "utilizable" por los medios afines al PSOE.
Hay que ser conscientes de que se está en una lógica de minimización de consecuencias y que no hay una buena salida. Pero, desde luego, hay salidas claramente malas y muy malas.
Y esto viene a cuento a propósito de la gestión del conflicto con IU Extremadura. Por mi parte ya he dicho que lo ocurrido allí es un gravísimo error, fruto de circunstancias explicables desde lo propio y desde lo ajeno. Así es que sentada la posición de que sería imprescindible hacer allí otra cosa, lo que tendría aún menos sentido sería entrar en una perspectiva de conflicto creciente con esa organización. Resolver un problema político con tantas aristas a través de una vía punitiva es un error aún mayor que el que van a cometer los compañeros/as extremeños. La perspectiva, desde una consideración pública y mediática, es escalofriante: teniendo en cuenta los procedimientos garantistas en los estatutos de IU, el proceso de expulsión puede durar tres o cuatro meses. Es decir, tres o cuatro meses más con este conflicto aireado en el espacio público. Demoledor.
Mi sugerencia: que la comisión lleve una hoja de ruta con propuestas políticas para presentar en el Parlamento extremeño en los próximos meses. Unas propuestas inequívocamente de izquierdas y comprometidas que pongan de relieve la realidad del "giro al centro" del PP en Extremadura y, también, la voluntad de cambio del PSOE y su compromiso con los más en esa región.
Si ese compromiso es alcanzable se habrá respetado la voluntad de la federación sin contrariar, en exceso, la política federal. Se abrirá la puerta a un escenario diferente, más complejo y menos "utilizable" por los medios afines al PSOE.
Hay que ser conscientes de que se está en una lógica de minimización de consecuencias y que no hay una buena salida. Pero, desde luego, hay salidas claramente malas y muy malas.
martes, 21 de junio de 2011
Una muy mala decisión de IU en Extremadura
Lo ocurrido en Extremadura, tiene pinta de convertirse en un golpe mortal para la ya muy maltrecha credibilidad de IU. Me parece de rigor mencionar la indignidad de unos medios de comunicación, cómplices con el PSOE, que han callado o minorizado todas sus tropelías, incluidas en estas, los numerosos pactos parlamentarios con todas las derechas, o el gobierno, en Navarra por ejemplo, con lo peor de la carcundia ibérica. Pero en política, estas verdades son reivindicables, pero insuficientes. Ignoro porque, una parte de la sociedad civil de izquierdas, ignora las consecuencias de sus actos para el propio sistema de partidos. La abstención en Extremadura no es discutible por sí misma, en abstracto. Es cuestionable por que abre el camino al gobierno del PP y plantea dudas en una parte sustancial y mayoritaria del electorado de IU sobre la utilidad real del voto.
En la explicación hay algunos elementos a considerar. No es uno menor, conocer que el conflicto con el PSOE ha formado parte de las cesuras que han castigado la vida interna de esta organización desde sus orígenes. No hay nada nuevo. Pero es verdad que en los últimos años de la coordinación de Gaspar Llamazares se usó este tema como un mecanismo de desgaste interno que consolidó un estado de opinión y una lógica política: el PSOE y el PP son lo mismo. Ahora, ese diablo suelto se cobra su tributo contra, incluso, los que lo animaron y alentaron. Este es un asunto propio de la vida de las organizaciones que ni siquiera tiene porque importa a la sociedad, pero sin estos temas las cosas son, simplemente incomprensibles.
Los otros asuntos concernidos, y de más enjundia, hacen referencia a la percepción que el electorado de IU tiene del PSOE. Por resumir, la gente que vota IU quiere que se castigue al PSOE, sin generar ventajas excesivas para el PP. Y otorgarle la Presidencia de la Junta de Extremadura es una de esas ventajas excesivas.
IU incrementa, así, su gap respecto a su base social de apoyo y esto sí es una situación grave.
Hubiera sido mucho más razonable abrir la consulta a la sociedad civil de izquierdas para que decidieran sobre un asunto de tanta relevancia aquellos/as que, en realidad, están empoderados para tomar tal decisión. Se argumentará que entonces votaría mucha gente del PSOE ¿y? También podría hacerlo mucha gente del PP, ¿no? ¿Y sería menos legítima una decisión tomada, digamos por 10 mil personas o más, que una tomada por apenas mil militantes?
Ahora la cuestión es gestionar este despropósito sabiendo que cualquier decisión es mala. Pero la peor, sería recurrir a sanciones o amenazas. Ahora toca hacer pedagogía y acompañar a la organización para que procese y madure su estrategia. Se me hace inimaginable una moción de censura en el corto plazo, eso sería un fiasco y una estafa. Pero el Parlamento tiene que decidir sobre una enorme cantidad de cosas significativas e IU puede demostrar en este proceso la honestidad de su decisión y el PSOE su voluntad de enmienda. Veremos
En la explicación hay algunos elementos a considerar. No es uno menor, conocer que el conflicto con el PSOE ha formado parte de las cesuras que han castigado la vida interna de esta organización desde sus orígenes. No hay nada nuevo. Pero es verdad que en los últimos años de la coordinación de Gaspar Llamazares se usó este tema como un mecanismo de desgaste interno que consolidó un estado de opinión y una lógica política: el PSOE y el PP son lo mismo. Ahora, ese diablo suelto se cobra su tributo contra, incluso, los que lo animaron y alentaron. Este es un asunto propio de la vida de las organizaciones que ni siquiera tiene porque importa a la sociedad, pero sin estos temas las cosas son, simplemente incomprensibles.
Los otros asuntos concernidos, y de más enjundia, hacen referencia a la percepción que el electorado de IU tiene del PSOE. Por resumir, la gente que vota IU quiere que se castigue al PSOE, sin generar ventajas excesivas para el PP. Y otorgarle la Presidencia de la Junta de Extremadura es una de esas ventajas excesivas.
IU incrementa, así, su gap respecto a su base social de apoyo y esto sí es una situación grave.
Hubiera sido mucho más razonable abrir la consulta a la sociedad civil de izquierdas para que decidieran sobre un asunto de tanta relevancia aquellos/as que, en realidad, están empoderados para tomar tal decisión. Se argumentará que entonces votaría mucha gente del PSOE ¿y? También podría hacerlo mucha gente del PP, ¿no? ¿Y sería menos legítima una decisión tomada, digamos por 10 mil personas o más, que una tomada por apenas mil militantes?
Ahora la cuestión es gestionar este despropósito sabiendo que cualquier decisión es mala. Pero la peor, sería recurrir a sanciones o amenazas. Ahora toca hacer pedagogía y acompañar a la organización para que procese y madure su estrategia. Se me hace inimaginable una moción de censura en el corto plazo, eso sería un fiasco y una estafa. Pero el Parlamento tiene que decidir sobre una enorme cantidad de cosas significativas e IU puede demostrar en este proceso la honestidad de su decisión y el PSOE su voluntad de enmienda. Veremos
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