lunes, 19 de agosto de 2013

Crisis del capitalsmo neoliberal: libro de Traficantes de Sueños en colaboración con la FEC


CRISIS DEL CAPITALISMO NEOLIBERAL

CRISIS DEL CAPITALISMO NEOLIBERAL, PODER CONSTITUYENTE Y DEMOCRACIA REAL

CHAVES GIRALDO, PEDRO - PRIETO DEL CAMPO, CARLOS - RAMÍREZ GALLEGOS, RENÉ

Libro
ISBN: 
 978-84-96453-79-1
Editorial: 
 TRAFICANTES DE SUEÑOS
Coleccion del libro: 
 Mapas
Idioma: 
 Castellano
Número de páginas: 
 456
Dimensiones: 
150x200
Estado: 
 Disponible
Materia: 
 PENSAMIENTO
Ubicación: PRO. CONST
Versión para impresión
26,00€
Votos: 0
Este libro analiza cómo se han ligado, en el Sur global, los procesos constituyentes con la transformación del Estado y la implementación de nuevos paquetes de políticas públicas. Estas últimas se han dirigido a satisfacer los nuevos catálogos de derechos sociales, económicos y políticos recogidos en las nuevas Constituciones promulgadas durante los últimos años.

Hasta el momento, en los países europeos y árabes, no ha sido posible proyectar los intensos procesos de movilización social en procesos constituyentes exitosos capaces de promulgar nuevas Constituciones, esto es, en conquistas institucionales que reequilibren la relación de fuerzas a favor de las clases populares. Sin embargo, la reivindicación de una democracia real, la intensidad de los procesos destituyentes y el lanzamiento de procesos constituyentes incipientes apuntan a un horizonte de apropiación de los Estados.
Tal desplazamiento debiera proveer un escudo capaz de resistir la brutal gestión de las crisis por parte de las elites, gestionar los nuevos derechos de lo común en beneficio del 99 % e imponer una senda de desarrollo y crecimiento, ecológico y socialmente sostenible, que acabe con la pobreza y la exclusión, genere empleo y termine con la corrupción y la depredación reinantes.

CHAVES GIRALDO, PEDRO

Pedro Chaves Giraldo es profesor asociado de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid. Ex director de la Fundación por la Europa de los Ciudadanos. Leer más »

PRIETO DEL CAMPO, CARLOS

Carlos Prieto del Campo es rector del Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador. Militante de los movimientos sociales europeos, editor de la edición en castellano de la New Left Review y director de la colección Cuestiones de antagonismo entre 2000 y 2011. Licenciado en Derecho por la UNED y Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Leer más »

RAMÍREZ GALLEGOS, RENÉ

René Ramírez Gallegos es Secretario Nacional de Ciencia y Tecnología del Ecuador, especialista en economía del bienestar. Entre sus publicaciones se encuentran Transformar la universidad para transformar la sociedad (editor, 2011) y La vida (buena) como riqueza de los pueblos (2012).

martes, 18 de junio de 2013

La UNIÓN EUROPEA como problema

Blog publicado dentro del grupo econonuestra. Con este blog retomo la actividad bloguera que, confio, sea más constante y persistente que hasta ahora.

http://blogs.publico.es/econonuestra/2013/06/15/la-union-europea-como-problema/


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Link con la entrevista que ha publicado Lainformación.com después de la Asamblea de Izquierda Unida:

http://noticias.lainformacion.com/espana/pedro-chaves-iu-pactar-con-el-psoe-ya-no-es-posible-ellos-iniciaron-las-politicas-de-recortes_c9K05j5dUaM99PHF01nmq1/


miércoles, 8 de agosto de 2012

La derecha extrema que nos gobierna

Hasta donde yo recuerdo la expresión "derecha extrema" fue usada por primera vez en sede parlamentaria por Gaspar Llamazares, entonces Coordinador General de IU y Portavoz parlamentario de IU-ICV, frente al presidente Aznar en el debate del estado de la nación del año 2001. Después el PSOE hizo un uso discreto del mismo en algunas ocasiones. Pero la acción de gobierno de estos meses ha puesto en valor el calificativo: la derecha extrema que nos gobierna tiene un objetivo decidido y aprovecha la oportunidad que la crisis le brinda. El objetivo es el desmantelamiento definitivo del estado social y un cambio radical en la capacidad de los actores sociales para negociar su situación. Se sigue el guión que los neocons ya han puesto en marcha -con diferente éxito- en Estados Unidos o Gran Bretaña.
La crisis aparece hoy como una oportunidad para esta derecha de dejar a un lado los límites del decoro político y justificar su programa de máximos en nombre de la fatalidad y/o la necesidad. Naomi Klein recordaba en su libro sobre la doctrina del shock, como apenas un mes después de que el huracán Katrina devastara New Orleans en 2005, arrasara la ciudad y matara casi a dos mil personas, Milton Friedmann escribía en una columna periodística sobre la oportunidad para acabar de una vez con la enseñanza pública en la ciudad. Y lo consiguieron, el gobierno del inútil e incompetente Bush aprobó una ley por la que se creaba una modalidad de escuelas charter que terminaban con la escuela pública. Fueron despedidos miles de trabajadores y se acabó con el poderoso sindicato de la enseñanza, de paso. Era un ejemplo de la condición doctrinaria de los neocon y también de su pérdida de cualquier compasión. El capitalismo compasivo reducía su empatía con el resto de la humanidad a las obras de beneficiciencia, como ha hecho desde siempre.
Ahora operan de la misma manera: la crisis como excusa para devastar -como el huracán- los servicios públicos y producir un cambio de naturaleza política radical. Si sus propuestas se consuman, la capacidad de los y las de abajo, de la mayoría, para revertir la situación habrá empeorado sensiblemente, al menos por las vías legales e institucionales ofrecidas por la democracia liberal.
La encuesta del CIS pone de manifiesto esa sectarización del PP, el mantenimiento de un núcleo duro que frente a las evidencias sigue apoyando al gobierno. Parece difícil de creer, pero un 36,4% de los votantes del PP afirman que el gobierno lo está haciendo bien o muy bien. Y un 56,8% de los  mismos mantiene un elevado grado de confianza en el presidente Rajoy. Conviene saber dos datos más: que la valoración en el resto de los partidos no llega al 3% en estos dos items, excepto en la UPyD que alcanza casi un 9,7% de apoyos.
La sectarización habla del alejamiento espectacular de ese núcleo duro respecto a las medias de opiniones del resto de la sociedad. La soledad de la derecha extrema no es solo parlamentaria, es también social y política. Pero es una soledad amparada por los mamporreros mediáticos, los pesebristas de todo tipo, el poder económico y la Iglesia católica postrada ante los ricos que representa Rouco Varela. Es un atrincheramiento minoritario pero con mucha visibilidad.
Es importante saber esto porque la otra parte de los datos dice de la desafección de una parte de su electorado que ha perdido con una inusitada rapidez la confianza en el gobierno y su presidente. Apenas 8 meses después de las elecciones el 40,8% de los votantes del PP dice que confia poco o nada en el presidente que apoyaron. Y aún más preocupante para las filas conservadoras: cae el nivel de fidelización de manera espectacular. Solo el 62% de los que votaron al PP en noviembre le votarían hoy.
Además del interés sociológico, estos datos plantean un problema político y democrático de primera magnitud. Si ya es injusto que un partido que no ha conseguido la mayoría política en las elecciones gobierne con mayoría absoluta en el parlamento, gracias a la ley electoral, a fecha de hoy la sociedad que apoya la ofensiva contra el estado social es una parte claramente minoritaria de la misma. En román paladino: la derecha extrema carece de legitimidad para seguir desarrollando su programa de desmantelamiento del estado social. Tiene la legalidad de su parte, pero no la legitimidad. Y esto habilita al resto de las fuerzas políticas para usar -en extenso- otras estrategias de oposición al gobierno.
Si esto hace a la derecha, la socialdemocracia mantiene un suelo electoral digno, pero se hunde como alternativa política. Se hunde de una manera insultante, para añadir más. No es comprensible que con los datos que aporta el CIS, Rubalcaba no haya presentado su dimisión. Los propios votantes del PSOE valoran de manera negativa la oposición que el PSOE está realizando. Y el crédito de Rubalcaba ante sus votantes está por debajo de la desconfianza que produce.
Pero ni Izquierda Unida ni el resto de la izquierda alternativa recogen, en términos de intención de voto, el descontento, la desafección y las ganas de cambiar las cosas. Los datos dicen que IU no se consolida como alternativa, todo lo más, como el refugio de votantes socialistas despechados por la traición de los suyos, pero es poco para lo que nos estamos jugando.
Más allá o más acá del juicio de valor sobre la calidad de la oposición que la izquierda alternativa pueda estar realizando en sede parlamentaria, el escenario dice de otras muchas oportunidades que deben ser exploradas con urgencia.
Construir un bloque social y político alternativo no es un hecho natural. Como hemos dicho más veces, lo natural en el contexto en el que estamos es una salida populista o similar. Tal es así que quien más crece en expectativa de voto es UPyD, por si alguien tenía dudas.
La estrategia parlamentaria debe compatibilizarse con una estrategia de insumisión civil visible, sugerente y atractiva. Una ocupación diferente y alternativa de los espacios públicos y una capacidad de ensamblar las experiencias de resistencia existentes que camina con mucha lentitud. No se trata de suplantar la labor de los sindicatos de clase, tampoco las de movimientos sociales y otras formas de resistencia social. Se trata de proponer, articular, orientar y llegar allí donde otros no llegan, ni imaginan.
Es imprescindible construir espacios de contrapoder popular frente a la evidencia de la crisis de representación de la política tradicional y para evitar, precisamente, que la desafección a la política adquiera tintes neofascistas.
Sería una idea a considerar poder organizar un Encuentro social para salir de la crisis, una experiencia de participación colectiva, global que sume esfuerzos y visibilice de manera organizada la oposición frontal del conjunto de la sociedad frente a las políticas de terrorismo social que practica el PP.
Hay mucha dificultades, también muchas oportunidades. Es el momento.


jueves, 7 de junio de 2012

Sexo, mentiras y mayordomos

El caso Dívar convive estos días con otras noticias que dan cuenta de la ruina moral en la que se refocila una parte nada desdeñable de las elites dominantes. Los otros casos son los del avispero del Vaticano, sumido en una febril actividad conspirativa con el objetivo, parece, de preparar con garantías la sucesión de Benedicto XVI. Naturalmente, desconocemos exactamente el contenido real del interés sustitutorio y cuales serían los temas que suscitarían conflicto entre la curia vaticana. La otra cosa tiene un aspecto bien terrenal, como es la crisis de Bankia, aunque interesan esas aristas éticas que el asunto hace asomar. Y no me resisto a comentar algo sobre esa declaración impagable del irrepetible cardenal Rouco Varela, declamando a favor de los ricos y revirtiendo la metáfora cristiana de la aguja y el camello. En adelante, gracias a esta nueva perspectiva de interpretación de la crisis anclada en los "valores", los pobres lo tendrán crudo de verdad para acceder al paraiso y sabiendo que el limbo ha sido disuelto, no se que pueden esperar en adelante.
No pretendo hablar de todo, pero hay un aroma común, mejor decir, un hedor compartido que expresa la ruina de un sistema que hace de la mentira y el engaño una forma de justificación. No es que haya nada nuevo en esto, en absoluto, es así desde el comienzo de los tiempos. Pero la crisis del estado del bienestar y la irrupción del neoliberalismo y neoconservadurismo trajo consigo el dominio de un sentido común que convirtió decisiones económicas y políticas de parte, en episodios ineludibles del normal devenir de los acontecimientos. No es que la lucha de clases haya rebrotado con la crisis económica, es que el neoliberalismo convirtió su agudización en una estrategia económica -el expolio de las clases medias y sectores populares- y política: el ninguneo de la democracia y su uso solo si esta servía con dociliad a los intereses de los poderosos.
La prédica que acompañana este sentido común exigía esfuerzos, sacrificios, compromisos de todos y recompensas selectivas en función de la dedicación y los méritos. El resultado es que desde hace veinte años la desigualdad ha crecido de manera flagrante en nuestras sociedades, haciendo asquerosamente rico a no más de un 10% de la población y empobreciendo espectacularmente al 90% restante.
En ayuda de este mantra moral acudió, presta, una parte de la iglesia católica, convencida de que sus devaneos con los pobres, a través de la teología de la liberación, alejaba a la Iglesia como institución de sus cometidos esenciales: mantener su poder como institución y su capacidad de control moral sobre una parte, aún importante, de las poblaciones. El viraje de la Iglesia católica hacia su afirmación como iglesia de los ricos frente a los pobres has sido espectacular y salvaje.
En ese camino, los valores familiares ofrecían un anclaje seguro frente a las turbulencias morales de un mundo inaprensible y hóstil para una mayoría. Los cambios brutales que hemos vivido han insegurizado a capas muy importantes de la población. Frente a la incertidumbre de un mundo difícil de comprender, el retorno "a los valores de siempre" ofrecía un paraguas precario pero reconocible. Era posible reconstruir una identidad política de derechas de toda la vida combinando el neoliberalismo más salvaje con una identidad conservadora en términos morales. Pero ese matrimonio ha resultado altamente inestable. El caso Dívar pone de manifiesto la mentira sonrojante de este personaje, pero también la ruina moral sobre la que se ha construido el gran fiasco sistémico que la crisis ha puesto patas arriba. A estas alturas los mentideros madrileños conocen el acompañante del personaje y la evidencia de que sus viajes no tenían más justificación que su solaz y goce a costa del erario público. Que Dívar se lo monte con quien quiera es su derecho, pero que desde su altura institucional niegue para otros lo que el práctica a costa de los demás y se atreva a pontificar sobre la austeridad, cuando gasta el dinero que no es suyo con esa generosidad donjuanesca, clama al cielo. Pero en el cielo en el que le esperarían para el juicio severo sobre su vida, tiene influencia un tal Rouco Varela, según parece, así es que puede estar tranquilo. Todo lo más tendrá una condena razonable. Y en vida aún, para dejarlo todo atado y bien atado, tiene tutela el Partido Popular, cabeza visible de esta cruzada contra la dignidad de todos en nombre de los privilegios de unos pocos. Así es que mientras Gallardón quiera seguir ganando notoriedad a cuento de representar mejor que nadie a esa derecha casposa y mentirosa, Dívar no tiene de que preocuparse.
El útlimo dato, para que el puzzle sea completo, es que a este tipo indigno lo colocó una Vicepresidenta del PSOE ansiosa por conseguir el perdón de Rouco Varela y pactar el cese de hostilidades con la Iglesia. ¿ustedes lo entienden?
Lo del Vaticano, y con esto concluyo, da para sugerir a John Le Carré que haga algo, por favor. Tiene toda la pinta de terminar como el protagonista de ese libro de Stanislaw Lem que encerrado irremediablemente, tras una debacle nuclear, en el capitalio con otros miles de congéneres, acabó siendo agente quíntuple. El espia que se espiaba a sí mismo. Pero que el Vaticano sea tan miserablemente terrenal es una gran noticia: su supremacía moral es insostenible. Aún más, simplemente su condición de institución moral es indefendible. De este modo, una vez más, se ponen en evidencia aquellos que -supuestamente- conocían los conjuros para sanar nuestro alma herida. Son unos impostores, representantes eximios de una impostura mayor.